domingo, 29 de noviembre de 2015
Que una persona no pueda hablar, no significa que no tenga nada que decir
Hola, apreciados compañeros, en esta oportunidad les invito a realizar la siguiente lectura, seguidamente les propongo crear o sugerir algún tipo de estrategia, o solución que puedan aportar a este caso desde la perspectiva de la investigación educativa. espero les sea de provecho.
Por Jeff Lavin
La primera vez que vi a Hudson fue hace dos años, cuando me lo crucé en el vestíbulo de la escuela donde doy clases. Apenas podía ver o caminar, no podía hablar en absoluto, babeaba y se movía con espasmos.
Muchas veces antes había oído hablar de la posibilidad de integrar a las clases a alumnos con graves deficiencias. Hay quienes sostienen que educar a niños como Hudson es una pérdida de dinero, porque son incapaces de aprender. Otras personas, sin embargo, defienden la idea de que no es posible saber a ciencia cierta qué pasa por la mente de otra persona y que, en cualquier caso todos los niños deben tener una oportunidad. ¿Quién estaría en lo cierto?
Muchas personas en la escuela evitaban acercarse demasiado a Hudson. Quizá les hacía sentirse molestos con su actitud extraña y los ruidos que emitía, pero fuese cual fuese la razón, lo cierto es que era un muchacho de 16 años, con una grave deficiencia, condenado al silencio, aislado, a quien todos huían, en una institución educativa supuestamente progresista ¿que podía hacer para remediarlo?
Entonces sucedió algo increíble, gracias un nuevo método que se probó con Hudson, denominado comunicación facilitada, en la que una persona no verbal puede comunicarse indicando las letras del teclado.
Funcionó. Gracias al teclado, Hudson demostró que sabía el nombre de la calle donde vivía, el nombre del presidente, nos dijo cuál era su programa de televisión favorito , entre otros. estaba claro que él había aprendido a leer por su cuenta, sin haber recibido capacitación formal. Fue una sorpresas total, los padres y profesores de Hudson supieron, por primera vez, cuáles eran sus anhelos, temores y sentimientos...
Si desea continuar leyendo la historia, consulte:
Poole, B. Docente del Siglo XXI: Tecnología Educativa. Colombia: Mc. Graw Hill.
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